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Hernan Solís Bolaños
El libro de Carlos Morales, con su inesperada portada: “Díaz, de turbulencia El Zapallo de Lata VISITA ARMISTOSA”: nos presenta un título tetracefálico, difícilmente inteligible para alguien que no haya vivido en la Costa Rica de los primeros años 80. La obra promete violencia tropical, nutrida por huracanes mal disimulados. Como si fuera poco, el componente gráfico de la portada inyecta un mayor contraste entre el poderío militar de los adversarios. Este enfrentamiento nos hace recordar la lucha entre Goliat y David. Se vislumbra un evento más del eterno antagonismo global de las ideologías de izquierda y derecha en el pequeño territorio de Costa Rica, con ramificaciones a Centroamérica e incluso más al norte. Llama la atención la franqueza de los ataques, que no es realmente disimulada por el sentido de humor envolvente de la obra. Para un costarricense como yo, pacifista por genética, resulta gratitificante el hecho de que, los duelistas de muchos de esos encontronazos no aparecen, como sí sucede en otros países, no muy lejanos, en cárceles o en funerarias. El libro, en lo personal, me produjo una reacción bidireccional: inicialmente hacia el pasado y después hacia el futuro. La obra de Carlos Morales, en general, me proyecta hacia el pasado, esta vez cuatro décadas, reviviendo hechos y personajes de importancia histórica, que habían sido borrados, parcial o totalmente, de mi memoria. Útil, muy útil, como recordatorio que las tiranías militares, de derecha o de izquierda, no constituyen una alternativa viable frente al mejor sistema de gobierno disponible para la humanidad: la imperfecta pero mejorable democracia. Esto, al menos, desde que se distanciaron, irreconciliablemente, el chimpancé y el Homo sapiens. Si ahora redireccionamos unos 180 grados, devolviéndonos al futuro, por ahí de los años 25 del siglo XXI, podemos disfrutar del espectáculo de las tumbas paralelas del estalinismo izquierdista y del fascismo derechista. ¿No nos gusta el menú resultante? Pues no nos queda más que corregir nuestra sobreviviente y siempre mejorable democracia, soportada por robustas columnas legislativa, ejecutiva y judicial. En conclusión, Carlos Morales nos ofrece con su obra de días de turbulencia, el despliegue de siete años de zapallazos enlatados, en los que se muestran los microconflictos de su valiente lucha por una Costa Rica más independiente. ¡Lástima que murió tan joven (La mata de zapallo, o sea la cucurbitácea, no Carlos)! Libro publicado por la EUNED, disponible en sus librerías. Los comentarios están cerrados.
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